Nuevos panoramas en el Derecho Internacional: El fallo de la Haya - Perú x Chile

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En 2008, Perú pidió que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se manifestase acerca de la frontera marítima con Chile que no había sido formalmente delimitada. Es notable que la CIJ históricamente juzgue los contextos de fronteras e interpretación de tratados, en especial cuando Chile, a su vez, defendía que esta cuestión ya estaba establecida por un acuerdo de 1952. Así se constituye uno de los mayores conflictos territoriales en América Latina, que fue recientemente aclarado por el fallo de la Haya.

Fuente: BBC Mundo, 27 de enero de 2014.

En primer lugar, es importante notar que el Derecho Internacional se presenta en constante cambio, mientras muchos compromisos son firmados para alcanzar su desarrollo. Sin embargo, no todas las normas internacionales son capaces de expresar la complejidad de las circunstancias que las forman y consecuentemente construyen trampas de la voluntad estatal. De esta manera, en estos casos en que los países están sometidos a jurisdicción de la CIJ, una de las funciones de esta es dilucidar cual es la real posición de los países frente a estos tratados.

En la presente situación, la Corte vislumbró tres aspectos investigativos: (i) si hay algún acuerdo con relación específicamente sobre la frontera marítima; (ii) si la Declaración de Santiago, de 1952, demarcaba un entendimiento común de la frontera marítima; (iii) si existen acuerdos más recientes sobre la materia que pueden ofrecer el aclaramiento del asunto. Por lo tanto, el ámbito central es sobre la existencia de una delimitación de la frontera marítima entre Perú y Chile y, en caso positivo, como se conforma – en su naturaleza y extensión.

En segundo lugar, es relevante decir que ésta no es la única región en disputa en Latinoamérica. Existen más de 8 litigios desde a la época colonial, como por ejemplo Colombia - Nicaragua, Colombia - Venezuela, Venezuela - Guyana, Bolivia - Chile, Argentina - Reino Unido, El Salvador - Honduras, Costa Rica – Nicaragua. El caso de Bolivia, también en demanda ante la Corte de la Haya, está envuelto en el mismo ámbito de obtener acceso soberano al Océano Pacífico desde que perdió su salida al mar en una guerra con Chile en 1879. Así, el continente latinoamericano conoce muchas disconformidades en la consolidación de su delimitación territorial.

La controversia entre Perú y Chile se remontaría a los años 80, cuando el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, Allan Wagner, expresó formalmente su posición en torno a la necesidad de suscribir un tratado de delimitación definitiva sus espacios marinos. Pero el problema empezó, en verdad, con la transferencia territorial de la Guerra do Pacifico y la ausencia de especificación de la frontera marítima en el Tratado de Ancón en 1883 y en Tratado de Lima en 1929. Cuando intentaron poner el primer hito para demarcar la línea limítrofe, no fue posible situarlo en las coordenadas según el punto de La Concordia, sino 260 metros tierra adentro para que no fuera destruido por la marea. En 1947, establecieran una zona exclusiva de 200 millas de las costas marítimas. ¿Pero donde es reconocido este límite?

La gran cuestión es que Chile ratificó la Convención sobre el Derecho del Mar en 1997 y depositó ante las Naciones Unidas sus mapas náuticos donde indicaba el paralelo 18º21’00” como frontera marítima entre los dos países, entretanto Perú formalizó su indignación en que no reconocía la línea del paralelo como límite marítimo entre los dos países (18º21'08'', según Perú). En 2005, el Congreso del Perú aprobó una ley sobre determinación de las líneas de base de dominio marítimo y en enero de 2008 iniciaron el "caso concerniente a la delimitación marítima entre la República del Perú y la República de Chile" en la CIJ*.

Una concepción interesante es que, independiente del fallo, este caso fue propuesto de forma que Perú no tenía o que perder, considerando que cien por ciento del área en disputa está ocupada por Chile. Todavía, la Corte estableció que la referencia para la frontera marítima no es el punto Concordia, como reclamaba Perú. En suma, la principal demanda peruana reclamaba que el límite marítimo entre los dos Estados no es el paralelo que cruza el punto donde termina la frontera terrestre entre Chile y Perú, sino una línea equidistante tomada desde la frontera. Esta diferencia crea una zona de disputa de 38.000 kilómetros cuadrados, rica en recursos marinos.

Según Chile, la frontera actual fue determinada por la declaración de 1952 y un convenio de 1954, firmados por ambos países y Ecuador. Perú, por su parte, desconoce los tratados. “No existe un acuerdo de delimitación marítima entre Perú y Chile”, aseguró el presidente peruano, Ollanta Humala.


Así, es necesario entender el análisis crítico de los jueces que formó la decisión. El principal argumento es que una frontera internacional no puede ser fácilmente presumida. En respuesta a los aspectos investigativos presentados anteriormente, la Corte estudia las circunstancias provisionales de las décadas de 50 y 60, no reconociendo el Tratado de 1947 como una delimitación marítima. Pero la Declaración de Santiago en 1952 es considerada como un Tratado Internacional, reiterando que la norma internacional de política marítima entre los países es la soberanía y jurisdicción exclusiva de 200 millas de las costas, siendo una práctica estatal entre los dos países que era de común acuerdo para la exploración del área. La Corte es muy clara en decir que eso no establecía una frontera marítima lateral desde el paralelo de latitud al océano pacífico. Es observado también los cuerdos de 1954, que no ofrecen indicaciones extras en relación a naturaleza de la frontera marítima.

Para definir la cuestión, la CIJ analiza los desarrollos de la ley del mar a los años 50 y las evidencias de la actividad pesquera, en que la mayoría de los pescadores chilenos trabajan antes de las 80 millas. Por lo tanto, fue determinado en la decisión que las primeras 80 millas deben seguir la línea paralela determinada pelo paralelo (hito 1), de acurdo con la actual frontera chilena y en el resto, hasta 200 millas, hay una línea equidistante. Entonces, el fallo de la Haya intentó ser equilibrado y justo. Además, el documento oficial no estableció coordenadas geográficas precisas, pues los países no solicitaron eso en sus sumisiones finales y espera que ambos sean capaces de determinar esas coordenadas a luz del fallo ante la buena vecindad.

En conclusión, Perú y Chile están comprometidos a respetar la sentencia que es inapelable, aunque haya aspectos abiertos en especial acerca de la “costa seca”. El 6 de febrero de 2014, los cancilleres y ministros de Defensa de Perú y Chile se reunieron en Santiago para analizar el fallo de la Haya.

*Equipo jurídica peruana encabezada por el jurista francés, Allain Pellet, y la defensa chilena por Alberto Van Klaveren, embajador de Chile ante la Unión Europea; El equipe jurídico externo fue coordenado por el abogado australiano James Crawford.